Accidentes de hace un siglo

Desde la invención del automóvil por Karl Benz en 1886, el número de accidentes de tráfico ha aumentado con el tiempo. En aquella época la velocidad máxima que alcanzaba un automóvil era de unos 20 km por hora y muy pocos afortunados podían permitirse el lujo de comprar uno, aún así el primer accidente de tráfico se produjo en 1896 en Irlanda cuando Mary Ward falleció tras caer de un vehículo, con motor a vapor, diseñado por su primo. En el Reino Unido, el primer peatón fallecido al ser atropellado por un coche con motor de combustión fue Bridget Driscoll en el año 1896, a la “gran velocidad” de 7 km por hora.

Los automóviles empezaron a popularizarse en 1910, cuando Henry Ford introdujo la fabricación en cadena con el consiguiente abaratamiento de los precios. Con el auge del automóvil empezaron a incrementarse también los accidentes. (Si quieres más información sobre los primeros accidentes de automóviles pincha aquí)

Desde aquella época los fabricantes han trabajado para conseguir mejorar sus vehículos en materia de seguridad e intentar disminuir el factor mecánico como causa de accidentes (las otras dos causas de accidentes son el factor humano y los factores climatológicos de los que ya hablaremos). Dentro de estos sistemas de seguridad podemos distinguir los sistemas activos y los sistemas pasivos:

  1. Seguridad activa: son aquellos que incorporan los vehículos para evitar que se produzcan los accidentes, permiten al conductor poseer un control absoluto sobre el vehículo en todo momento. Dentro de estos podemos distinguir el sistema de frenado, el sistema de dirección, el sistema de suspensión, los neumáticos y su adherencia al suelo, la iluminación y los sistemas de control de estabilidad.
  2. El sistema de frenado. Los mejores frenos son los antibloqueo (ABS) que permiten reducir la distancia de frenado sin que se bloqueen las ruedas lo que permite evitar obstáculos en caso de emergencia. Los sistemas de frenado son independientes al resto de sistemas del vehículo para garantizar su correcto funcionamiento aún en el caso de que algún otro sistema falle.
  3. El sistema de suspensión. El automóvil se mantiene estable y absorbe las irregularidades de la carretera. Las barras estabilizadoras conectan las dos ruedas de cada eje y sirven para controlar la inclinación del coche en las curvas, evitando así una salida de la vía.
  4. El sistema de dirección. Deben ser precisos y deben evitar transmitir al conductor las irregularidades de la carretera. Los sistemas de dirección de los coches actuales se endurecen a altas velocidades para evitar posibles accidentes.
  5. Los neumáticos y su adherencia al suelo. Es fundamental mantener los neumáticos en las mejores condiciones para garantizar la máxima adherencia con el suelo. Su composición y dibujo deben garantizar la mejor tracción en cualquier circunstancia climatológica y ante cualquier tipo de vía.
  6. La iluminación. Su función no sólo es la de poder ver cuando las condiciones de iluminación o de visibilidad sean reducidas, sino también para ser vistos por el resto de los usuarios de la vía, ambos aspectos fundamentales para evitar que se produzcan accidentes en tales circunstancias.
  7. Sistemas de control de estabilidad. También conocidos como “antivuelcos”, son los conocidos como ESP. Evitan que el vehículo derrape cuando se supera el límite de adherencia del neumático.

Seguridad pasiva: son los elementos que reducen al mínimo los daños que se pueden llegar a producir cuando el accidente es inevitable. Son los equivalentes a los EPIS, equipos de protección individual, que no evitan los accidentes sino que minimizan sus consecuencias. Entre los sistemas de seguridad pasiva tenemos los cinturones de seguridad y los airbags. También podemos considerar dentro de este grupo al chasis y a la carrocería, los cristales y los reposacabezas.

  1. Los cinturones de seguridad. Se trata de la medida más eficaz en la seguridad pasiva de los viajeros. Cuando se produce una colisión, el cuerpo humano se ve sometido a unas fuerzas de inercia que tienden a impulsarlo hacia delante. La misión del cinturón de seguridad consiste en impedir que el pasajero salga despedido fuera del vehículo y evitar en lo posible que se golpee contra el volante, salpicadero, parabrisas o asiento delantero.
  2. Los Airbags. Su función es la de, en caso de colisión, amortiguar con las bolsas inflables el impacto de los ocupantes del vehículo contra el salpicadero en caso de los delanteros y ventanas laterales en los delanteros y traseros. Se estima que en caso de impacto frontal, su uso puede reducir el riesgo de muerte en un 30%.
  3. Chasis y Carrocería. Fundamentales a la hora de absorber la energía de un impacto. Cristales. El compuesto del cristal parabrisas está preparado para que, en caso de accidente, no salten astillas que puedan dañar a los pasajeros del vehículo. Las ventanillas laterales son más débiles y se pueden romper. Es la salida más cómoda si en caso de vuelco las puertas se quedan bloqueadas.
  4. Reposacabezas. Son los elementos fundamentales en la protección de la persona frente al latigazo cervical, siempre que se ajusten a la altura de la persona que vaya sentada.

En el video podéis profundizar un poco más sobre los sistemas de seguridad activa y pasiva en el vehículo, en un poco antiguo pero muy ilustrativo. Y recordad que para que estos sistemas cumplan su función es imprescindible su uso y su correcto mantenimiento. ¡Sin un buen mantenimiento todo puede ir muy mal!

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